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¿Cómo tiene que ser una crema facial antiedad?

Cómo tiene que ser una crema facial antiedad

Con el paso de los años, la piel va perdiendo parte de sus cualidades, como su tersura, y poco a poco la disminución del colágeno y de su elasticidad natural va haciendo mella en su aspecto, dando pie a la aparición de los primeros signos de la edad, como son las arrugas y las finas líneas de expresión que se forman en la frente, en la zona del entrecejo, alrededor de los labios o en el contorno de los ojos.

Una crema facial antiedad o antienvejecimiento es un producto cosmético adecuado como tratamiento para la piel del rostro maduro, regenerándolo y restaurando su hidratación para devolverle su apariencia joven y lograr suavizar esos surcos que tan poco nos gustan. Para convertirse realmente en nuestro aliado de belleza y ayudarnos a hacer frente al paso del tiempo, debe cumplir todos los requisitos que la piel necesita a determinada edad.

¿Qué tiene que contener una crema antiedad?

Aunque cada crema facial antiedad puede tener una formulación distinta dependiendo del fabricante, hay algo en común con lo que cuentan todas ellas: ingredientes de acción comprobada que ofrezcan beneficios a la piel para luchar contra todos los signos de la edad como las arrugas, la flacidez o las manchitas, por ejemplo.

No pueden faltar varios de esta lista:

  • Retinol

Un derivado de la vitamina A que se puede aplicar de forma tópica sobre la piel para mejorar su textura y minimizar las manchas, por lo que actúa eficazmente sobre la superficie de la piel, frenando la aparición de arrugas. Sus múltiples beneficios lo han convertido en uno de los ingredientes antiedad más valorados y recomendados por dermatólogos.

  • Ácido hialurónico

Un polisacárido que tenemos de forma natural las personas por ejemplo en la epidermis, los cartílagos o los ojos, y del que disminuye drásticamente su producción a partir de los 50 años.

Su función es la de hidratar la piel, rellenando las arrugas y redensificando el volumen del rostro para que se vea más terso y liso.

  • Coenzima Q10

Una sustancia también conocida como ubiquinona, que actúa como antioxidante, protegiendo la piel del estrés oxidativo y combatiendo los daños que producen los radicales libres, ayudándola a regenerarse y hacer frente al fotoenvejecimiento.

  • Niacinamida

Una forma de vitamina B3 que controla el exceso de sebo en la piel grasa y también ayuda a las pieles en general a retener el agua que necesita para nutrirse adecuadamente y reducir los enrojecimientos o las erupciones cutáneas.

  • Péptidos

Un tipo de aminoácidos que colaboran en la formación de las proteínas esenciales para la piel como son la elastina, la queratina o el colágeno que son las que finalmente le proporcionan su elasticidad y firmeza.

 

Cremas antiedad para después de los 50. ¿Cómo tienen que ser?

Pasar de los 50 no es tanto una barrera psicológica, sino más bien física, en la que la piel exige algo más que nuestra crema hidratante habitual ya no puede darle.

Con la llegada de la menopausia y los cambios hormonales también se altera la síntesis de colágeno y la renovación celular, que frenan su ritmo de manera drástica y hacen que la piel se vuelva más vulnerable a los rayos solares y proclive a la deshidratación.

La pérdida de densidad y la intensificación de las arrugas, que ya no son ligeras líneas sino surcos más marcados, piden a gritos ingredientes activos mucho más eficaces. Por ello, la crema facial antiedad a partir de los 50 debe tener un concentrado mucho mayor de ingredientes que estimulen la producción de colágeno y ácido hialurónico para luchar contra la flacidez y rellenar las arrugas y si tiene protección solar, mucho mejor.

 

 

 

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